
Contenidos para el resumen en la sesión de feedback
El Módulo de las Cinco Letras (F, T, H, K, E) no es un ejercicio “de respuestas”, sino una experiencia de descubrimiento y reflexión.
Las letras funcionan como ejes estructurantes del pensamiento y la observación. No como simples acrónimos rígidos, sino como puntos de anclaje que permiten:
- ordenar la experiencia vivida
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dar lenguaje a lo que ha ocurrido durante la actividad
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facilitar una síntesis transferible al rol profesional del participante.
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La sesión final no es un “repaso de contenidos”, sino un momento de integración: poner nombre a lo vivido, conectar piezas y elevar el nivel de conciencia sobre cómo se aprende, se bloquea, se avanza y se resignifica.
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Este cierre se apoya en una bitácora / diario reflexivo, que recoge antes–durante–después, emociones, dificultades, aprendizajes y aplicaciones prácticas.
Queremos explicitar el papel de cada letra, ya no solo como elemento del ejercicio, sino como categoría de lectura del proceso formativo y como andamiaje para la sesión de síntesis.
1️⃣ Primera letra: el umbral
Encuentro con lo desconocido
Aquí el participante se sitúa ante:
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ausencia total de referencias previas,
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sensación de incompetencia momentánea,
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duda sobre su propia capacidad,
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y, sobre todo, un conflicto interno entre curiosidad y autoprotección.
Este momento es un umbral psicológico. No se está aún aprendiendo: se está decidiendo si merece la pena intentarlo.
La emoción dominante no es el miedo puro, sino la incertidumbre identitaria:
“¿Seré capaz de estar a la altura?”
👉 Clave formativa:
El éxito de esta etapa no depende del contenido, sino del clima. Aquí el formador actúa como regulador emocional, no como experto técnico.
2️⃣ Segunda letra: la resonancia
La experiencia se consolida o se resiente
Tu lectura es muy fina: esta etapa no es autónoma. Está contaminada (para bien o para mal) por la vivencia anterior.
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Si la primera fue contenida y segura → aparece apertura, curiosidad y juego.
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Si fue vivida como exposición, juicio o abandono → reaparece el impulso de retirada.
Aquí se decide algo crucial:
👉 si el participante se compromete con el proceso o empieza a cumplir solo por inercia.
El riesgo oculto no es el abandono explícito, sino el abandono silencioso: sigo, pero ya no me implico.
3️⃣ Tercera letra: la tracción
Confianza funcional y sensación de avance
Aquí ocurre algo muy interesante desde el punto de vista pedagógico:
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el mecanismo ya es conocido,
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el miedo baja,
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aparece la sensación de “esto lo puedo manejar”,
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y, muy importante, se internaliza la red de seguridad (el “mecanismo de rescate”).
Esto no elimina el desafío, pero reduce la carga emocional, liberando recursos cognitivos.
El participante ya no está luchando contra sí mismo, sino trabajando sobre el problema.
👉 Esta etapa es donde muchos formadores creen, erróneamente, que “ya está todo hecho”.
4️⃣ Cuarta letra: la trampa del confort
La falsa seguridad
Tu advertencia aquí es excelente y poco habitual.
La cuarta letra introduce un riesgo pedagógico claro:
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el exceso de familiaridad,
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la automatización de estrategias,
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la bajada del índice de alerta.
El participante empieza a responder desde el molde, no desde la observación.
Funciona… hasta que deja de funcionar.
👉 Desde una mirada gestáltica, aquí el figura–fondo se rigidiza: vemos lo que esperamos ver, no lo que está realmente presente.
5️⃣ Quinta letra: la ruptura del molde
Cuando lo aprendido ya no alcanza
Este es el punto culminante del módulo:
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el esquema previo ya no sirve,
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las soluciones habituales fracasan,
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y aparece frustración, sorpresa o bloqueo.
Pero aquí está la joya formativa:
👉 no es un fallo del participante, es una invitación a cambiar de enfoque.
La quinta letra obliga a:
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desarmar certezas,
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ampliar perspectivas,
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tolerar el no-saber,
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y reconstruir desde otro lugar.
Este momento es el que distingue la experiencia profunda del simple ejercicio.
