Metodologías alternativas

Ejercicios Dirigidos

Por definición, una simulación es un gran paso fuera de la realidad. El formador ha de lograr que el alumno se olvide de que está en un ejercicio y, sorprendentemente, solemos estar dispuestos a dejar a un lado la incredulidad, como nos ocurre ante una buena película, que está tan cerca de la vida real que estamos dispuestos a pretender que es algo que realmente está sucediendo y por eso llega a hacernos reír o llorar.

CÓMO CREAR UN MÓDULO:

  1. Detectar un trabajo de la organización que requiera habilidades tangibles y bien definidas.

  2. Determinar los temas de capacitación más urgentes (las entrevistas con los empleados nos ayudarán a encontrar la trama adecuada, el guión del ejercicio).

  3. Reunir historias (éstas son las "pepitas de oro" del conocimiento organizativo). Este punto es el más importante.

Para crear el escenario, se puede partir de un juego infantil como idea del ejercicio, pero los componentes del guión han de ser de la vida real.


IMPORTANTE:

Deben estar basados en la realidad (las cosas como son y no como nos gustarían).
Han de recoger toda la complejidad que encontramos en la vida real, personal o laboral.
Deben contener posibilidades de "fracaso" y/o de error.
Es imprescindible la práctica, haberlo probado siempre antes.
Resulta preferible que los alumnos puedan trabajar en grupos.
Han de ser amenos y exigir acción por parte de los alumnos.


VENTAJAS:


Es el propio alumno el que descubre las conclusiones y, así, retiene más lo aprendido.
Obliga a los alumnos a participar de forma activa.
Involucra al alumno y despierta su interés.
Permite experimentar fracasos y errores sin riesgo real.
Prepara al alumno para enfrentarse a los problemas auténticos.
Facilita el cambio de actitudes.
Aporta enriquecimiento mutuo entre los participantes.
Al ser ejercicios muy extremos, en poco tiempo se pueden obtener resultados rápidos


DESVENTAJAS:


Requiere imaginación y capacidad de producción por parte del formador.
Exige un considerable trabajo de preparación previa y de disponibilidad de materiales.
El formador debe disponer de una gran destreza en dirección y dinámica grupal.
Precisa tiempo disponible para la realización del ejercicio y aprovechar todo su potencial.
Conlleva una importante labor de control sobre el trabajo de los alumnos.
Riesgo de pérdida de autoestima en los alumnos si no se sabe reorientar el "fracaso".
Al provocarse situaciones extremas, los alumnos pueden poner en duda que las conclusiones expuestas se correspondan con la realidad.